¿Adiós a las estaciones?

Fecha de publicación: 12 de Abril de 2016

Las seguidoras más fieles de la moda sabrán a estas alturas que, hace poco, Burberry hizo un anuncio que sacudió los cimientos de esa estructura múltiple y titánica llamada moda. Reveló a sus consumidores y al público digital, que atrás quedaban los días en que sus colecciones se seguirían por las dos grandes estaciones que definen el circuito bianual – primavera/verano y otoño/invierno.

En otras palabras, con el anuncio, Burberry informó que abandonará dos de los indicadores más poderosos y significativos de la moda global. A partir de ahora, la nueva ruta escogida por la casa será la de escenificar sus colecciones sobre un principio inter-estacional. Sin ceñirse ya por los códigos tradicionales de lo que funciona o no para temperaturas frías o momentos cálidos. Una movida audaz y transformadora; y una movida que refleja en gran parte los ideales de combinación y de ciclos veloces a los cuales nos hemos acostumbrado.

Porque la moda es un fenómeno europeo, es decir, el fruto de un hábitat geográfico marcado por el cambio temporal a través de cuatro estaciones, una de los vínculos más fuertes entre moda y tiempo es justo este: que las mujeres, las personas y los habitantes urbanos, cambian de vestimenta conforme cambia la temperatura, el dolor del firmamento y el ánimo que éstos imprimen en la experiencia de la ciudad donde a diario se sumergen.

La moda es cambio y también es tiempo. Y los indicadores que la han marcado desde hace décadas son esos dos grandes momentos en los cuales, en los sitios con estaciones, el clima muta de frío a cálido. Esos indicadores no sólo esculpieron todo un calendario global al cual se ciñe la moda hace largos años, sino que han creado, por supuesto, efectos de funcionalidad. (Si hace frío, se hace preciso un abrigo o determinado material. Si las temperaturas han empezado a subir, con ellas siguen los ánimos generales de los habitantes de una ciudad y se abre la disposición a los colores, los lemas florales, los gráficos vivaces y un sentido de alegría y cambio general).

Y sin embargo, desde que la moda se volvió un gran mar de combinaciones y reciclajes, los ciclos se han acelerado y acortado. Todo se ha hecho más rápido. Y esa antigua idea, de que había que esperar seis meses completos para usar lo que nos muestran las pasarelas se ha ido reinventando y cobrando formas distintas que se acoplen más y más a estos tiempos veloces que nos rodean. Por eso la moda rápida es un negocio efectivo y millonario. Por eso surgieron las colecciones intermedias – Pre-Fall y Cruise/Resort. Todo para saciar - o intentar saciar - los apetitos de una consumidora que para ver lo “nuevo” sólo tiene que asomarse a la pantalla de su celular. Allí, instante a instante, imagen tras imagen, las tendencias, los patrones, piezas, hábitos e ideales de vestir se presentan ante la mirada.

En ese paisaje, algo más ha comenzado a suceder: los códigos de siempre se han invertido y trastocado. Atrás quedaron las épocas en que las flores eran sólo para la primavera – ahora son parte del repertorio invernal. De antes son las creencias que dictaban que los tonos oscuros y hasta el cuero eran terreno exclusivamente otoñal. Un componente importante de nuestro eclecticismo consiste, también, en cómo se han alterado esos lineamientos.

Si bien las estaciones siguen siendo grandes marcadores para la creatividad global (en torno a la cuales siguen concordando, por ejemplo, los materiales de trabajo), también es cierto que hace un tiempo ya que la moda dejó de provenir únicamente de Nueva York o ciudades europeas. Eso también ha cambiado la noción de una moda estacional. Siempre es verano en alguna parte, decía una crítica de The New York Times, pero además, el cronograma de la moda nunca ha coincidido con las necesidades reales de una compradora ordinaria. (Rara vez se consigue un abrigo en pleno invierno, por ejemplo).

Un mundo global, motivado por el conocimiento y la información constante a través de Internet, ha cambiado también la idea de que la moda está regida por las estaciones. Eso explica por qué las colecciones intermedias – y las más comerciales últimamente – son una mezcla de esto y aquello, muestrarios de looks para climas de transición o para lugares donde no existen ciclos tan marcados.

¿La moda está diciendo adiós a las estaciones como marcadoras principales de tiempo? Sí y no. Porque, al final de cuentas, la moda siempre es contradicción. En un escenario de moda ecléctica, las estaciones hace un tiempo que no son lo más importante y sin embargo, son las que marcan el calendario del circuito bianual y global. Los temas típicos de la primavera ahora se ven con frecuencia en invierno y viceversa, y sin embargo, en los lugares donde las temperaturas sí cambian drásticamente, aún se necesita tener una dosis de sensatez y funcionalidad.

Así que la relación actual entre moda y estaciones sólo revela un poco más ese estado mixto, saturado, rápido, cargado, libertino y ecléctico que experimentamos.

¿Qué opinas sobre la relación entre moda y estaciones?

vía collagevintage.jpg
Comentarios: 0
up
16
vía elle
Comentarios: 0
up
14
vía elle
Comentarios: 0
up
16
vía wmagazine
Comentarios: 0
up
14
vía w magazine
Comentarios: 0
up
16
vía la21eme
Comentarios: 0
up
17

Pages

¿Qué opinas sobre la relación entre moda y estaciones?
Comentarios: 0

Comentarios

Agregar nuevo comentario

¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com