Cómo divertirse con la moda

Fecha de publicación: 11 de Septiembre de 2015

La moda ha sido musa de las más cruzadas perspectivas. Que es frívola y malévola, como una deidad controladora que somete a las mujeres a ideales inalcanzables. Que es, por el contrario, una forma de subversión, el modo que tiene una mujer para declararse ante al mundo como una juguetona intérprete de identidades, siendo siempre una sola, pero con amplias libertades. (Una posibilidad que no le ha sido dada a los hombres, por ejemplo, quienes tienen un vestir que se caracteriza por ser bastante parejo). Se ha dicho que a través de ella, la moda, podemos entender mejor un momento de la historia. Que ella es reflejo fiel de cambios sociales. Que está en todas partes y mueve más personas de las que se cree. Que hoy es imposible ignorarla y que puede ser una vía hacia las profundidades de la cultura.

Pero a veces las opiniones sobre la moda se cruzan, contradictorias, en una sola mujer. Hay días en que ella es un vehículo de diversión. Y otros en que se siente como un lastre con el cual poco queremos tener que ver. En sus momentos más deliciosos, las moda nos conecta con nuestro poder interno. Nos hace sentir fabulosas en nuestra propia piel. Nos recuerda que las mujeres tenemos una capacidad bella y exuberante para la expresión. Nos sirve como lenguaje de afirmación.

En sus momentos menos plácidos, la moda puede hacernos sentir insuficientes, estancadas, desposeídas de las maravillas que pavonean las mujeres que seguimos y nos influencian con su estilo y su gracia. Puede hacernos sentir de poco valor, persiguiendo en nuestras fantasías sueños y ropas que no podemos acceder de manera rápida. Entonces la moda nos pesa, puede nublar nuestro sentido de valor y puede, incluso, entristecernos.

Como tantas otras cosas de ser mujer – y de la vida misma – los efectos que tiene la moda sobre nosotras depende de la forma cómo la asumimos. Del enfoque que le demos. De la actitud con la que nos vestimos. Y más que eso, de la forma cómo nos proyectamos cuando juntamos piezas de ropa para aparecer en público. Si nos vestimos buscando aprobación de los otros, sentiremos un vacío. Si nos estilizamos para perseguir lo que dictan los patrones de Instagram o lo que sienta bien a otros tipos de cuerpos, fallaremos en ser fieles a nosotras mismas. Si nos vestimos para poner en lo externo nuestra fuente de gozo en el vestir, de seguro perderemos.

Para que la moda sea divertida tiene que ser una manera de conectarnos con la alegría. ¿Cómo? Ubicando lo que es la alegría para ti. Sabiendo que habrá días que atinaremos y otros en los que estaremos más de ánimo para la comodidad o estar sencillas. Sabiendo que la moda puede decir algo sobre una mujer pero que la ropa no define quién es. Jugando a combinar una prenda que adoramos de maneras distintas (por ejemplo, haciendo el ejercicio de repetirla haciendo el ejercicio de combinarla cinco veces de manera diferente). Llenándonos de color un día. Experimentando con estampados. Reconociendo qué tendencias disfrutaríamos incluir en nuestro día a día.

Divertirse con la moda implica, sobre todo, recordar que unas tendrán lo más costoso y tendencioso, que otras serán más creativas, que a veces algo se ve mejor por el tipo de cuerpo de cierta mujer, que muchas fotografías de Instagram mienten con su lustrosa producción. Y en medio de todo eso, encontrarnos, imprimirle risa al look del día, vestirnos para saciar las necesidades del momento – para dónde vamos, qué haremos, con quién, cómo nos sentimos y cómo querremos sentirnos una vez allí. A veces la moda será divertida si exageramos un poquito, si nos animamos a hacer algo un poquito audaz y llamativo.

Para que la moda sea alegre debemos recordar siempre que ella puede ser una bonita manera de ponernos en contacto con la creatividad y la expresión, pero que ella no nos define.. Así, la vemos como lo que es: un componente, entre muchos, que nos sirve para afirmarnos como mujeres e individuos.

¿¿Cuál es el secreto para que la moda sea divertida?

Imprimiéndole espontaneidad y mucho gozo de vivir - vía fashionlessons
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Sonriendo - vía vanessajackman
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Impregnando la ropa con autenticidad - vía Pinterest
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Imprimiéndole alegría - vía Pinterest
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Vistiéndote cómoda y con desenfado - vía stylescrapbook
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vía garypeppergirl
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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com