Creatividad vs Velocidad

Fecha de publicación: 25 de Febrero de 2016

Siempre hay una palabra que palpita fuertemente en el corazón de la moda: novedad. Si la moda fue, al surgir, un fenómeno tan rompedor, controversial y fascinante, fue precisamente porque su apetito, su objetivo, su musa, su búsqueda, su base, siempre fue lo nuevo.

Buscar, producir, crear, fabricar, inventar lo nuevo.

Pero si la moda, como la conocemos, tiene ya varios cientos de años ¿podemos creer que lo nuevo sea algo que pueda seguir existiendo?

Hay otra palabra que palpita también en la moda con frecuencia: reciclaje. Desde hace unas décadas ya que la moda está reinventando, con nuevos ojos y según sus tiempos, lo que alguna vez representó para ella algo nuevo. Vuelven los noventa. Reaparecen los setenta. Se enciende la nostalgia por las siluetas del cincuenta. Se hacen odas al modernismo de los veinte. Todo regresa, adaptado al momento actual, pero como prueba de que lo nuevo es un concepto complejo.

Y aún así, crear cosas nuevas sigue siendo la tarea que se le asigna, pesadamente, a muchos capitanes de casas de diseño. ¿Pero cómo crear algo nuevo cuando todo en la moda digital va tan rápido, al ritmo de un espabilo, al compás de imágenes que cada segundo cambian y se desaparecen, que son reemplazadas por otras, ante nuestras miradas? Miradas que cada vez miran menos con detenimiento y se han acostumbrado más al parpadeo.

¿Cómo crear algo nuevo en un mundo de vestir donde, desde hace tiempo ya, las cadenas de moda rápida filtran lo importante de las pasarelas y hacen versiones lo suficientemente similares como para saciar el apetito de la consumidora que se antojó al ver algo en forma de imagen?

¿Cómo crear algo nuevo cuando todo parece haberse inventado, cuando vivimos sumergidas en una era ecléctica que todo lo acoge y lo celebra precisamente porque la novedad parece haberse agotado, extinguido?

¿Se puede ser creativo cuando el gran imperativo de la moda que nos rodea es la velocidad?

Antes, lo nuevo en la moda se concentraba en los grandes desfiles, celebrados dos veces al año en sus cuatro ciudades principales. Pero en los últimos años, “lo nuevo” no parece tener pasado ni futuro, no se concentra realmente en ninguna parte fija, siempre está sucediendo en Internet. Cada instante es novedad, cada instante dibuja y borra una imagen, un pedazo de información, un look, una pieza, un personaje.

Hace unos meses, Raf Simons, el capitán de Dior, desistió de su posiciónen la mítica casa francesa. Antes de renunciar habló con Cathy Horyn, una de las críticas más prolíficas del periodismo de moda, para la revista System. En sus intercambios, Simons le confiesa a Horyn que todo en Dior (lo cual incluye seis colecciones en un solo año), debe hacerse siempre con un lapso de tres semanas. Esa presión, de crear a un ritmo tan veloz, no permite lo que Simons llama “la incubación” de ideas; es decir, la pausa del proceso creativo, el tener idea, dejarla un poco y reevaluarla bajo otra perspectiva; el poder dejar que la creación se asiente y asuma nuevas direcciones.

Todo se hace para saciar los tiempos de una moda digital, motivada por un ritmo de tiempo que es implacable.

Por eso, no es extraño que casas como Burberry hayan cambiado las reglas de juego para siempre cuando, hace muy poco, anunció que sus pasarelas no sólo serían mixtas – para hombres y mujeres- sino que además no estarían ceñidas a las estaciones y lo más impactante: que estarían disponibles poco después en las tiendas. No más seis meses, como ha sido siempre.

Así, una de las palabras que ciertamente palpita en la moda actual es, sin duda: velocidad. Y cada vez que se reencienden las pasarelas y su circuito bianual, los debates vuelven a brotar. ¿La moda de hoy puede ser creativa cuando tiene que ir a ritmos tan fugaces de tiempo?

No hay que olvidar que una de las palabras principales de la moda es y ha sido siempre cambio. Y que todo en ella se transforma – para algunos para bien, para otros para mal. Tal vez la creatividad de hoy consiste para muchos en fabricar ideas y visiones de vestir al ritmo de la velocidad digital. Para otros, la creatividad ha sucumbido a los apetitos voraces de tiempos, tecnologías y ciclos cortos y fugaces. Los debates y las preguntas de la moda siempre están llenos de capas fascinantes.

¿Y tú? ¿Crees que la velocidad de la moda actual da rienda a la creatividad?

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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com