Estilo Máximo

Fecha de publicación: 10 de Diciembre de 2015

Una anécdota sobre la moda de las faldas hasta los talones.

Las que vieron la serie Mad Men, tal vez recuerden que además de la ropa bonita - y de Don Draper el bonito - había algo no tan atractivo sobre la realidad que vivían las mujeres del momento: a la mayoría se les juzgaba por su apariencia y en las oficinas el exceso de confianza masculina era frecuente y aceptable. Por eso fue que muchas feministas de los setenta, de esa llamada Primera Ola, decidieron volver la maxifalda un uniforme. Eso cuentan algunas de las que eran universitarias en Nueva York para la época. Que una falda maxi se volvió en aquel entonces una manera de escudarse y de impedir ser vistas solamente por lo físico.

Lo cierto es que en la historia de la moda, el tema del largo de las faldas de las mujeres siempre ha sido un territorio tenso. Fue especialmente tenso hasta los setenta, cuando la moda se volvió una guía, una sugerencia, un punto de partida para la interpretación. Antes, los diseñadores eran como dictadores y la moda era un credo, donde si imperaba una longitud específica, otras podían ser aceptables y complementarias pero nunca tan admisibles.

Es interesante pensar que los 70 es el momento donde la moda comienza a caerse como figura autoritaria, el momento en el que las mujeres ya no están tan dispuestas a dejarse dirigir por autoridades intocables y también el momento en el que muchas mujeres rechazaron la falda midi (una de las siluetas menos exitosas comercialmente en el momento en que fue puesta en escena para ser comprada). También es justo el momento donde algunas feministas hacían de la falda maxi su estampa de estilo.

Unos años antes, la longitud de las faldas femeninas había llegado a su punto más revolucionario: la versión mini. Una prenda que se volvió, como dicen ciertas parisinas, un símbolo de libertad y no de provocación. Así que cuando las mujeres ya estaban habituadas a mostrar sus piernas de manera inédita y sin constricción, algo caducó en el sistema interno de la moda. Llegar a ese punto implicaba que subir o bajar las faldas femeninas podía estar más en control de las mujeres y no sólo de los altos modistos.

Así que la longitud maxi pasó también a ser un símbolo – de control, de confort, de feminidad que escoge su longitud ideal. Y no en vano también el maxivestido se asocia también con la década del setenta y sus ideales de belleza enfocados hacia lo natural, cierta bohemia orgánica, la búsqueda de libertad heredada de la década anterior.

En el panorama actual, los maxivestidos son parte de esa moda que desde los setenta comenzó a quebrar autoridades máximas. Ellos coexisten con todo tipo de longitudes, siluetas y posibilidades.

Pero con frecuencia, asoman en ciertos instantes. Son patrón en temporadas de verano – bien sea en las aceras citadinas o en las temporadas de ocio donde el clima es cálido. Se asocian también a las estancias tipo resort, a la lo chic de momentos playeros llevados con gracia. Conversan con y reflejan todo tipo de feminidades.

En sus versiones estampadas, frescas, vibrantes, combinan todos los matices que le preceden: confort femenino, cierto aire de desenfado sofisticado, y un poquito de la cualidad que mejor caracteriza, por ejemplo, al vestir parisino: poco esfuerzo en un look que es bello de manera integral. La mayor cualidad del maxivestido, sin embargo, es ser amplio y global, hecho para una feminidad universal que busca un poco de chic con libertad.

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Vanessa Rosales
Editora

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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com