La felicidad está adentro de nosotras

Fecha de publicación: 07 de Mayo de 2015

A las mujeres las están mirando desde el principio de los tiempos. El arte, en todas sus fuerzas, da incontables muestras de lo atrayente que resultan las mujeres para aquellos con el don de representar la realidad a través de lo visual.

Pinturas al óleo del siglo dieciséis, grabados del siglo diecisiete, ilustraciones del siglo dieciocho, carboncillos del siglo diecinueve, la fotografía y el cine del siglo veinte; todos están llenos de imágenes de mujeres. Imágenes que hasta hace poco eran hechas por hombres únicamente.

Con el tiempo, las mujeres, al verse congeladas con frecuencia en imágenes de todo tipo, se acostumbraron a que las miraran también. Se acostumbraron también a estar quietas mientras otro las representa o la contempla.

La mirada del otro - y la mirada del hombre especialmente - tiene algo que hechiza a la mujer. También la hechiza la capacidad de ser bella o de ser admirada por la forma cómo se ve. Hay algo muy biológico en todo eso. La mujer quiere ser bella y atractiva para dar vida, aquello que más la hace mujer y que tiene un tiempo de posibilidad relativamente corto. Pero las culturas y sus ideas, así como los espacios y tiempos, han hecho que la mirada del otro y la belleza sean mucho más que un tema estrictamente primitivo. Se han convertido en temas frecuentes en la identidad de las mujeres, en lo que significa ser mujer y en los retos que implica serlo.

Que la forma cómo una mujer se ve haya estado tanto tiempo en control de los hombres ha tenido un efecto: que las mujeres pongan afuera de ellas mismas lo que las define. Que cuando se vean, digamos en el espejo, se imaginen cómo las verán los demás también.

Que cuando se vistan opere en la decisión un sinnúmero de factores además de los más evidentes – (a dónde va, qué irá a hacer, cuánto tiempo, qué temperatura la rodeará, cómo se siente).

Querer ser vista es un tema de la moda también. Lo dijo casi proféticamente un sociólogo hace décadas: quien se deja seducir por la moda desea distinguirse y encajar al mismo tiempo. En el siglo dieciocho, la prensa francesa animaba a las mujeres a que siguieran la moda, a que se cambiaran varias veces al día, a que tuvieran vestidos para cada mínima ocasión y a que siguieran los ideales del momento para atraer y, sobre todo, complacer a la mirada del hombre que tenían o querían tener.

La mirada ajena como reflejo de lo que una mujer es o no también es un tema de psicología. Tener estilo o ser bella es similar a un concepto como el éxito. ¿Qué es el éxito y para quién? La moda, por ejemplo, tiene estándares en cada lugar y cada momento. En la París moderna la pauta las daban las placas de moda de la prensa. Hoy, revistas, blogs, la calle, los desfiles, Instagram. Las mujeres miran a otras mujeres vestidas para ver cómo vestirse ellas. Hay ideales externos, que hablan sobre la cultura de un lugar y un momento.

¿Qué significa ser bella y tener estilo? ¿Para quién? ¿Qué significa ser la mujer ideal? ¿Quién lo define? Aquí la magia y la espina. Puedes serlo para unos y para otros ser simplemente la antítesis de eso. Como el éxito, como la belleza, como el estilo, hay otra idea, que ronda siempre la experiencia femenina: ser feliz.

¿Qué significa la felicidad para una mujer? ¿Tener ropa cara? ¿Tener un cuerpo firme? ¿Tener marido? ¿Tener hijos? ¿Tener un trabajo que realice su sentido de ser? ¿Tener independencia? ¿Tener pareja? ¿Tener un poco de todo esto?

Lo más bello y lo más difícil de la felicidad de una mujer es que se encuentre única y exclusivamente adentro de ella misma. Es como la belleza. Y como el estilo. Son temas que sí, se expresan con cosas externas, que se apoyan en objetos o cosas materiales, pero que sin un sentimiento de certeza interior, no tienen tanta sustancia.

Es curioso. La forma cómo todo en la vida de nosotras tiene siempre una dinámica de afuera/adentro. Si una mujer no lo siente, es como si no existiera. ¿Nunca han estado perfectamente vestidas y se han sentido mal por dentro? ¿Inseguras, con falta de certeza?

La ropa, la belleza, el estilo, el amor, la pareja, los bienes, los éxitos, las cosas – todas son cosas que añoramos las mujeres. Todas nos ayudan a reforzar quiénes somos. Pero la felicidad, ese sentimiento de gozo, de plenitud, de sentirse viva y poderosa, de saberse posible, conectada consigo misma y su esencia: eso, es algo que sólo tenemos adentro. La felicidad; búscala adentro de ti. Allí la encontrarás.

¿Cuál es para ti la esencia de la felicidad como mujer?

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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com