La mujer en el espejo

Fecha de publicación: 26 de Septiembre de 2014

Una de las fantasías más conocidas de nuestra niñez tiene como centro una reina malévola que pregunta a un espejo quién en su reino es la más bella. Cuando un día, el espejo le responde que su belleza ha sido reemplazada por la de una niña de pelo oscuro y piel muy blanca, la reina, fuera de sí, saca de su interior todas las fuerzas destructivas para recuperar su posición como la única dueña de la más notable belleza. Esta ficción, que estuvo con muchas de nosotras a lo largo de la niñez y que vimos bajo la forma de una de las muchas princesas de Disney que añoramos ser, es una metáfora de lo importante que puede ser el espejo en la vida de una mujer.

Se ha dicho que los hombres se definen por lo que hacen y las mujeres por cómo se ven. Esta creencia tiene motivos históricos específicos, pero refleja, sobre todo, lo importante que es la apariencia en la vida femenina. Después de todo, todos los asuntos usualmente asociados con el vestir, la estética, la cosmética, la vanidad, y el cuidado de la belleza en sus superficies se creen mayoritariamente temas de mujeres.

Una de las tantas cosas que trató de romper el feminismo fue la idea de que lo más importante en la vida de una mujer es precisamente su apariencia. Y trató de afirmar de que hay más satisfacciones y deseos en las mujeres que la posesión de la belleza; que una mujer no se define únicamente por su rostro o su cuerpo. Pero el cine, la literatura, la historia, la cultura y la sociedad, nos han habituado a creer que uno de los grandes poderes femeninos es precisamente el ser bella. ¿Y dónde más se analiza a sí misma una mujer, dónde más comprueba y verifica si su apariencia concuerda con los ideales de belleza de su tiempo sino en su reflejo?

El espejo es ese objeto donde, se dice, se encuentran las mujeres consigo mismas. Si la apariencia es una gran fuente en la identidad de una mujer, el espejo es el objeto donde esa identidad se refleja. El arte occidental por ejemplo, está llena de pinturas que retratan a la figura de Venus mirándose en un espejo. Usualmente, estas pinturas son críticas de la supuesta vanidad femenina. Pero esas pinturas muestran algo importante que debemos saber: que ellas, así como el cine y la fotografía fueron, durante mucho tiempo, creadas por la mirada masculina.

Eran los hombres quienes producían las imágenes de las mujeres. Esas imágenes que miramos en todas las épocas para saber qué es belleza, cómo debemos movernos, cómo deben ser nuestros gestos, nuestro estilo y nuestro vestir. Las mujeres somos seres visuales y nos vestimos y embellecemos según lo que vemos.

Una teórica de moda que ha estudiado este tema ha escrito que hoy, las pantallas de nuestros celulares y computadores son los nuevos espejos para las mujeres. Un reflejo donde las mujeres buscan la identidad que tienen de sí mismas. Esto ha traído dos cosas interesantes. Por un lado, ha hecho que por primera vez en la historia las mujeres sean creadoras de las imágenes donde son protagonistas. Esto ha empoderado a las mujeres de alguna manera. Ellas, y no los hombres, escogen cómo quieren ser vistas. Y esto, sin duda, es positivo.

Pero por otro lado, esto ha reforzado también la importancia de la apariencia en la vida de una mujer. La apariencia, la belleza y el vestir son grandes deleites femeninos. Hacen parte de ese arte de ser mujer que tiene que ver con usar lo material para expresarse. Habla sobre esos grandes placeres que nos produce la belleza.

Pero la importancia excesiva de la apariencia también puede ser un peligro. Hoy, una mujer está expuesta a ver miles de imágenes de otras mujeres al día: fotos de mujeres ultra fit, de mujeres con ropas bellísimas y costosas, fotos de mujeres que se toman fotos a sí mismos, con cámaras de celulares o frente al espejo. La era digital ha hecho que la apariencia, la ropa y la belleza sean grandes fuentes de identidad para las mujeres. Las blogueras celebran el cambio permanente de ropa costosa. Los cuadros de Instagram nos arrojan imágenes de vidas fabulosas donde el parecer es su fundamento. Las cámaras de nuestros celulares nos permiten mirarnos más, todo el tiempo.

La apariencia es belleza en la vida de una mujer siempre y cuando no sea todo lo que cause felicidad o gozo en ella. Mirarnos en el espejo puede ser un acto de feminidad poderosa siempre y cuando nos conecte con la sustancia que tenemos dentro. Que nuestro reflejo sea una extensión de lo que somos y no sólo de cómo nos vemos.

¿¿Qué crees que es lo más bello de mirarse en el espejo como mujer?

La mujer en el espejo
Comentarios: 0
up
36
La mujer en el espejo
Comentarios: 0
up
37
La mujer en el espejo
Comentarios: 0
up
42
La mujer en el espejo
Comentarios: 0
up
37
La mujer en el espejo
Comentarios: 0
up
37
La mujer en el espejo
Comentarios: 0
up
39

Pages

¿Qué crees que es lo más bello de mirarse en el espejo como mujer?
Comentarios: 0

Comentarios

Agregar nuevo comentario

¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com