Memorias de Estilo: ¿Qué es ready-to-wear?

Fecha de publicación: 15 de Octubre de 2015

Coco Chanel decía que la moda está en todas partes: en los vestidos y en la ropa, por supuesto, pero también en la calle, en el cielo, en las ideas, en lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Ese axioma parece ser más cierto hoy que nunca antes, cuando la moda, que nos llega instante a instante en nuestros teléfonos celulares, parece ser una de las grandes fuerzas que mueve al mundo presente.

Desde hace unos años ya, gracias a las tecnologías digitales, y gracias de que la identidad y el mundo le han dado más importancia a lo estético, la moda se ha hecho inéditamente popular: así, como muchos más la ven, a nivel visual y digital, muchos más hablan de ella y la interpretan; como lo estético ha sido reconocido como algo determinante, muchos más medios de comunicación dedican secciones y espacios a ella. Quienes están inmersos en el mundo actual asumen esto como una realidad natural, pero un vistazo a la historia muestra que la moda fue, durante mucho tiempo, una aspiración de muchas y un acceso de pocos. La transformación de eso, y el gran punto de partida para entender el mundo de moda que nos rodea tiene un nombre preciso: ready to wear, en inglés, pret-a-porter en francés. Desde que se filtró ese concepto, hemos visto la evolución de lo que hoy conocemos: un mundo donde hay alta moda y también moda ultra-rápida.

Hoy, cuando el momento de las pasarelas se reinicia, cada seis meses, (en febrero y en septiembre, en las cuatro grandes capitales tradicionales de la moda), lo que avanza en los desfiles siempre es ready-to-wear, aquello que alguna vez, un día, cambió la idea de que la moda tenía que hacerse a la medida y para muy pocas mujeres.

Porque erase una vez cuando la moda era única y exclusivamente Alta Costura, es decir, ensoñadoras piezas hechas a la medida del cuerpo, el gusto y el poder de gasto de una mujer que pudiera ser indulgente con tal lujo. Por eso, durante décadas también, la moda venía sólo de París, y lo demás era copia, aspiración o intención de parecérsele. Incluso era increíblemente común que compradores norteamericanos adquirieran bocetos de Dior o Chanel, y que hicieran los diseños en tierra americana, para vender en tiendas de departamento. No eran originales, pero era lo más cercano a la gran fuente de ese momento.

Cuando la Segunda Guerra tiñó el territorio europeo y cuando interrumpió las dinámicas usuales de París – cuna de la Alta Costura – los norteamericanos sintieron el cierre y, según dicen algunos historiadores, se sintieron impulsados a crear su propia moda, más allá de las reglas y los gustos franceses. En ese momento, floreció entonces una moda o estética norteamericana que intentó captar la esencia de una cultura urbana, fresca, joven, práctica, democrática y en movimiento. Una estética que, además, hacía juego a un momento en el que producir ropa en masa era mucho más factible y más rentable. Así fueron sembrándose las semillas para el concepto que hoy domina el esquema de la moda

Pero los franceses también tienen todo que ver con el tema y en un paisaje donde la Alta Costura era sinónimo exclusivo de moda, el transformador de esa idea fue el gran Yves Saint Laurent. Al prestar atención a lo que las calles, la juventud y las revoluciones culturales estaban revelando sobre el futuro, Saint Laurent le dio al pret-a-porter una seriedad que antes era impensable. Desde entonces, la moda dejó de hacerse a la medida de unas pocas mujeres que pudieran costearlo y comenzó a hacerse de manera más masiva pero no menos costosa o fantástica. Así, desde finales de los sesenta, cuando la juventud se volvió en uno de los ideales estéticos y cuando la moda inició su proceso de democratización y descentralización, las pasarelas más relevantes, las muestras de las revistas, la ropa más apetecida y fantaseada ha sido el ready-to-wear. Y la Alta Costura, la madre de la moda moderna, fue volviéndose una estela de un mundo y tiempo anterior. Aunque subsiste, se hace más por publicidad, por tradición y por suplir un pequeño apetito y disposición por mantener vivo un oficio que tiene todo que ver con la artesanía y el detallismo.

La moda rápida de hoy toma sus grandes referentes del ready-to-wear. Ella es, de cierta manera, la evolución de lo que alguna vez representó la categoría que relevó a la Alta Costura a un lugar menos fuerte. Y de muchas maneras, el pret-a-porter, en su momento de revolución, es prueba de cómo la moda puede ser un bello reflejo para entender todo lo que nos rodea.

¿¡Conocías un poco la historia del ready-to-wear?

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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com