Mujeres Divinas

Fecha de publicación: 03 de Diciembre de 2015

Las mujeres que adoran la moda tienen un contacto temprano con otras mujeres, extraordinarias, dueñas de los ideales de belleza de una época, que a través de cuerpos largos muestran la ropa que genera en la observadora una mezcla de admiración y sueño: las modelos.

La moda siempre tiene todo que ver con ropas bellas, novedosas, deseables, pero también con la práctica de ver a otras mujeres vestidas con esas bellezas.

Y en el sentido más técnico, las que llevan lo más reciente de la moda son siempre esas figuras esbeltas cuyo rol, desde hace más de un siglo, es modelar las ropas en pasarelas y para revistas lustrosas.

Una mirada a la historia del modelaje es también un vistazo a las transformaciones de la moda, sus ideales y las formas del cuerpo femenino que se celebran. A través de las modelos se puede sentir, además, una de las grandes ambigüedades de la moda: son mujeres extraordinarias, cuya belleza representa una porción pequeña de la población general, y que se presentan como no solo como modelos para ropa sino como modelos de feminidad, a los que muchas otras mujeres deben aspirar.

Así, por ejemplo, la mujer que tiene sus primeros contactos con la moda siente en ella la capacidad del ensueño pero también un sentimiento de desconexión: porque no se parece a la mujer de piernas eternas que luce la ropa con la que sueña.

Con el tiempo, las modelos se han convertido también en espejos de los cambios en la moda.

Erase una vez cuando, a comienzos del siglo veinte, las mujeres escogidas para mostrar la ropa eran chicas pobres, entrenadas para actuar como las damas ricas que podían comprar lo que ellas mostraban a través de su belleza. Pero como usaban su cuerpo para un fin comercial, no eran muy bien juzgadas por la sociedad y no se les era permitido siquiera hablar con los clientes. El inicio de aquello se dio en París, con Lady Gordon Duff, quien se inventó la posibilidad de escenificar un pequeño show donde se mostrara la ropa a través de chicas bellas.

Durante décadas, fueron mujeres anónimas. Su rol consistía en mostrar la ropa desde el silencio de su belleza. En los 40, por ejemplo, eran variadas, en formas, altura y figuras. Y desde los años 20, algunas de ellas ya estaban convirtiéndose en musas particulares de ciertos diseñadores de altura. Dinarzade era una de las escogidas por Jean Patou en los 20, y Mizah Bricard era una de las musas conocidas de Christian Dior hacia el final de los cuarenta.

Con fotógrafos célebres, se selló también la idea de que las modelos salieran del anonimato y se convirtieran en figuras que simbolizaban la belleza del momento. Así sucedió con Suzy Parker, por ejemplo, o Dovima, musas frecuentes en el lente de alguien como Richard Avedon. Pero eran ideales que estaban atados aún al hecho de que la moda era sinónimo exclusivo de Alta Costura.

Con los 60, el sacudón cultural alcanzó también al ideal de belleza femenino, y se instaló Twiggy como centro de la celebración, trayendo a la escena dos ideales que se han mantenido con el tiempo: juventud y delgadez. En los 80 y sobre todo, en los 90, cuando brota figura de la “supermodelo”, el término hace parte de un escenario donde se estaban cruzando dos mundos: la moda y las celebridades. La Vogue americana, cuyas riendas tomaba en ese momento Anna Wintour, fue una de las responsables de hacer ese cruce de manera eficiente. Y surgió el prototipo de una mujer aún más extraordinaria, célebre, con los poderes de una celebridad hollywoodense y que podía, además, facturar desorbitantes sumas de dinero.
De muchas maneras, las modelos son como metáforas de los momentos en que se celebran. Otro ejemplo de eso es Kate Moss, que al momento de surgir como gran icono de belleza, no era tan alta como sus predecesores – una Christy Turlington por ejemplo – y no parecía tan extraordinaria en su belleza. Parecía encarnar un momento dominado por el grunge, la música electrónica, la juventud, el glamour de una delgadez propiciada por una vida indulgente con sustancias y fiesta.

Y hoy, por ejemplo, podemos ver cómo las carreras de modelos son mucho más cortas o cómo entran y desaparecen del radar más rápidamente. En gran parte, por la naturaleza efímera y digital de la moda que nos rodea. En parte también porque es una época donde existe más eclecticismo en la belleza. Donde desde muchas áreas se ha rechazado también la idea de que lo bello en una mujer sólo implica piel blanca y delgadez extraordinaria.

De muchas maneras, ellas son símbolos de la moda hecha mujer. Un punto donde surgen también las ambivalencias de la moda. Y metáforas de los ideales de belleza que cambian con las culturas de los tiempos.

¿Qué te inspiran a ti las modelos?

Freja Beha Erichssen - vía Pinterest
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Icono de los 90, Kate Moss - vìa Pinterest
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Cindy Crawford - vía surgeryvip
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Christy Turlington
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Jerry Hall
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Marisa Berenson - vía Pinterest
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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com