Pantallas: Nuevos espejos para las mujeres

Fecha de publicación: 22 de Mayo de 2015

Mirarse en el espejo. Un hábito frecuente que tenemos muchas mujeres. Verificarse antes de salir de casa. Analizarse por las mañanas al despertar en el reflejo del baño. Atrapar el propio reflejo, fugaz, cuando pasamos frente a una vitrina o junto a la ventana de un carro. Mirarnos en el retrovisor si manejamos. Sacar un espejo de mano para observar el estado del maquillaje.

Ser mujer tiene mucho que ver con estos pequeños instantes; y también con mirar y mirarse. Mucho de lo que aprendemos sobre cómo comportarnos como mujeres nos viene de las imágenes. De las mujeres con las que nos criamos, de las imágenes que vemos desde niñas, de las revistas, de las películas, de las mujeres en la calle. Aprendemos muchos de los gajes de la feminidad a través del acto de mirar.

En la historia del arte, existen muchas imágenes de mujeres que aparecen contemplando su propio reflejo. El narcisismo se asocia con frecuencia a las mujeres. También la vanidad. Y hay ideas famosas, como las de John Berger, que han expresado que las mujeres se identifican sobre todo con su imagen. Es decir, que las mujeres se han definido más por su apariencia, mientras que los hombres se han formado más por su actividad.

La moda también tiene todo que ver con el acto de observar – modelos en pasarelas, mujeres en la calle, looks en revistas, en blogs, en pantallas, formas de moverse, comportarse, maquillarse, estilizarse, posar. Las mujeres siempre han usado imágenes de otras mujeres, consciente o inconscientemente, para seguir y lograr los ideales de estilo de su momento particular.

El espejo ha sido un objeto siempre importante en la relación que tienen las mujeres con su apariencia, con la moda, con la identidad. Hoy, una mujer no tiene que esperar para estar frente al espejo de un tocador en un restaurante, ni siquiera tiene que buscar dentro de su cartera un espejo de maquillaje que le permita mirarse: para eso están los celulares también. Los iPhones, por ejemplo, permiten que la cámara se vuelque hacia quien la usa. Así, una mujer puede verse a sí misma cuando quiera, hacerse una selfie o comprobar el estado de su apariencia.

Una teórica francesa de moda escribió que las pantallas digitales permiten que una mujer se mire a sí misma de la manera en que se lo permite un espejo. En las pantallas una mujer puede mirarse, verificarse, confirmar quién es y cómo se ve. No sólo por el mecanismo que permiten los teléfonos celulares, de voltear la cámara hacia uno mismo, sino también porque, al hacerse fotos con su teléfono celular, una mujer puede descargarlas en su computador o simplemente mirarlas en su celular.

Esto significa que, hoy, como nunca antes, las mujeres pueden controlar las imágenes que existen de ellas. (Casi siempre estas imágenes eran hechas por hombres: pintores, fotógrafos, cineastas, etc). Y eso refleja un grado de poder y libertad. Pero, por otro lado, las mujeres tienen muchas más formas de vigilar cómo se ven.

No en vano la cultura del fitness, que se ha acelerado en las redes sociales, tiene como patrón que las mujeres vayan registrando con imágenes sus progresos y cambios. Tampoco es en vano que el género del blog de estilo personal sea, desde hace unos años, una de las grandes fuentes para las mujeres que buscan qué ponerse. Son imágenes que crean mujeres jóvenes, proyectándose a sí mismas en las pantallas, con fotos que les permiten mirarse, bien vestidas, desde distintos ángulos.

Las mujeres también pueden hacerse fotos de ellas mismas en cualquier tipo de circunstancia. Midiéndose ropa, en un café, en la calle, con las amigas, con el amor, de fiesta, en un taxi, en casa, frente a su armario. Esto, claro, hace parte de una macrotendencia en la que todos nos hemos vuelto potenciales productores de imágenes. Pero esto tiene efectos particulares en las mujeres. Nos habla de una época donde nosotras podemos controlar nuestra imagen al mismo tiempo que corremos el riesgo de estar demasiado influenciadas por ellas.

Nos habla de una época donde las pantallas, que actúan como espejos, reflejan las velocidades que nos rodean así como la importancia que tiene hoy la imagen. Si las pantallas son los espejos donde podemos mirarnos hoy las mujeres, la clave está en usarlas como una forma de expresarnos.

 

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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com