Un misterio llamado tendencia

Fecha de publicación: 03 de Julio de 2015

Erase una vez cuando lo más poderoso de la moda para mujeres era una silueta. Un manojo de creativos – los diseñadores, creadores de ropa con ínfulas de artistas – decidían la forma cómo iría adornado el cuerpo femenino. Una silueta era capaz de sembrar un hito, un quiebre, una revolución.

Y una mirada cuidadosa a la historia de la moda nos enseña que, antes, hace muchas décadas ya, las siluetas cambiaban de manera mucho más lenta. Podían durar hasta treinta años reinando de manera similar. (Pensemos por qué no es tan fácil distinguir moda de 1870 y de 1890, por ejemplo).

El siglo XX, sin embargo, parece ser una lección en siluetas, un muestrario de lo que la mente humana podía idear para vestir a una mujer. También una lección de velocidad, y de los ritmos acelerados que se volvieron naturales para experimentar el tiempo (y la moda).

En una era donde una silueta podía perdurar sin mucha alteración durante más de veinte años, las tendencias que guiaban el vestir de las mujeres eran mucho más limitadas, fáciles de seguir y hechas, sobre todo, para una exclusiva manada de mujeres que podían accederla, costearla y anunciarse social y económicamente a través de ella. Pero cuando la moda alcanza nivel accesible, se masifica, y se vuelve un asunto disponible para muchas más mujeres, sus tiempos cambian y con ellos lo que significa una tendencia en el vestir.

Aún hoy, las tendencias se nos anuncian, como una bola de cristal, seis meses antes. Aún las revistas y las páginas hacen reportes de tendencias para la temporada. Aún las tiendas cambian de colorido y ánimo en las fechas del calendario global. Pero el alcance de una tendencia es distinto. Y curiosamente, en un mundo donde espabilamos al ritmo de nuestras pantallas digitales, siempre cambiantes, siempre llenas de nuevas imágenes y estilismos, las tendencias parecen tener vidas más largas. No caducan a los seis meses. Ni tampoco son guías tan fijas para las mujeres.

Digamos, por ejemplo, los tenis Adidas, blancos, que usó Phoebe Philo hace ya unos años en un retrato que la muestra con el uniforme de la mujer Céline: cómoda y chic gracias al ligero aire de masculinidad. La tendencia fue sembrada hace unas temporadas, pero persiste hoy, bastante visible, entre blogueras, influenciadoras, mujeres estilosas e iconos actuales.

O tomemos, por ejemplo, la falda denim, que aunque hace parte de esa gran oda que hace la actual temporada a la bohemia setentera, ya había hecho sus apariciones antes, en las galerías de estilo callejero y en las escogencias de mujeres que lideran la dirección del estilo que el momento celebra. Pensemos en las blusas y los vestidos sin hombros, que parecen estar en todas partes, que despiertan el apetito de incontables mujeres y que si bien estuvieron en algunas pasarelas en septiembre del año pasado, circulan en todo tipo de contextos y bajo las versiones más variadas.

¿Puede existir una tendencia en un paisaje de moda que parece validar todos los looks posibles? ¿Dónde nada “entra” y “sale” de moda como en otros tiempos? ¿Dónde una mujer puede juguetear con cosas que se hacen hace años y otras que están en tendencia también porque muchas personas lo usan también?

Hoy, las tendencias son como una metáfora de una moda que sí, es rápida, veloz, siempre cambiante, que no parece tener antes y después, que es permisiva e indulgente, libertina y democrática, pero que también permite que algo dure como sinónimo de estilo durante mucho más que seis meses. Hoy, las tendencias son reflejo de que la moda siempre es deliciosa contradicción.

¿Qué hace que tú sigas una tendencia?

Verano 2015
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Los top sin hombros son frecuentes en pantallas digitales - vía fashionvibe
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Mandan también las faldas denim - vía armarioenruinas
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Gladiadoras dramáticas
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Triunfan también los vestidos sin hombros - vía mariclaire
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Flores poderosas .jpg
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¿Quién Escribe?

Vanessa Rosales

Escritora de moda. Ha sido corresponsal de Vogue Latinoamérica, escritora para Diners, Revista Exclama, Fucsia y Arcadia. Sus columnas de moda en el periódico El Heraldo la inauguraron como una singular voz crítica ante la moda en Colombia. Fue editora de Tutrend.com, Editora de Moda en Cromos y Proyectos Semana. Una formación académica en Historia y una Maestría en Periodismo con el diario argentino La Nación propiciaron en ella la capacidad para mezclar un agudo sentido editorial con una mirada más profunda de la moda y el estilo.

Embajadora de Onda de Mar y Consultora Editorial de Salomón Azulu, en 2012 creó Vanguardstyle.com, especializado en el tema del estilo. Actualmente vive en Nueva York, donde está becada por Parsons The New School for Design en una Maestría en Fashion Studies y desde donde ejerce como Editora del blog de Naf Naf.

vanessa @vanguardstyle.com