El vestido hace la ocasión

El vestido hace la ocasión

La moda tiene un efecto poderoso en la mente de las mujeres. Su belleza nos hechiza. Lo que vemos en otras puede disparar nuestra envidia. Sentirnos mal vestidas puede tener efectos fatales en nuestro estado anímico. Y la combinación adecuada puede darnos el más grande de todos los poderes: auto posesión y confianza en nosotras mismas.

Pero estar y sentirse bien vestida es un tema complejo. No basta con seguir las tendencias del momento. Tener ropa cara está lejos de ser suficiente. Vestirse para complacer al público masculino puede tener un efecto de vulgaridad. Vestirse sólo en nombre de la moda puede crear un radicalismo un poco excesivo. Y siempre es un reto descifrar qué ponerse para las distintas ocasiones de la vida.

Si quiero verme confiable para un trabajo exigente, sin perder mi lado femenino, ¿qué debo ponerme? Si quiero verme sexy sin ser vulgar ¿qué es apropiado? ¿Cuál es el look perfecto para impresionar a los padres de mi pareja? ¿Y qué ponerse un lunes para empezar con fuerza una semana difícil?

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Es cierto que la moda de hoy no tiene reglas ni límites. Pero hay tres cosas que una mujer debe usar cuando decide lo que usará: el cuerpo, el clima y el instinto. Vestirse para la ocasión es una combinación de los tres.

La gran regla para una mujer de estilo es vestirse para el cuerpo que tiene. Conocer las siluetas que la favorecen. Aprender las formas y los tonos que fortalecen su belleza. Aceptar sus limitaciones. Con el tiempo, esa mujer desarrolla un ojo ágil para comprar lo que es apropiado para su cuerpo.

El clima define las formas cómo una cultura entera se viste. Es cierto que el cuero se ha hecho común para climas cálidos, pero aún así, sigue siendo poco apropiado para Cartagena por ejemplo. Eso no significa que las únicas opciones sean pantalones de lino o vestidos de telas brillantes y siluetas aburridas. Se vale usar siluetas esculturales, estampados felices, vestidos largos pero lisos y de seda. Hay que medir las condiciones físicas pero sin perder la capacidad para divertirse.

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Por eso, al final, triunfa tu instinto. Vestirse para la ocasión significa también marcar nuestros looks con nuestro gusto y nuestro espíritu. Eso significa romper un poco las reglas. No seguir las guías de estilo al pie de la letra. Combinar lo elegante con lo deportivo. Mezclar dos estampados muy distintos. Usar sandalias de tacón con un abrigo. Ponernos un vestido nocturno y de seda con una chaqueta de cuero. O combinar zapatos elegantes con jeans desgastados.

Es cierto que debemos vernos apropiadas para cada momento de la vida. Pero es la mujer quien crea la ocasión con lo que se pone. Lo apropiado no significa aburrido. Acertar no es sinónimo de seguir todas las reglas. Y en cada ocasión se vale la elegancia pero siempre con un poquito de rebeldía.

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